Verdades…

Si me cuentas las verdades prohibitivas que impulsan los sentires adormecidos, no culpes al destino de los sin sabores que degustas en tu camino. Sombras abyectas que se proyectan sobre suelo sembrado, después de haber regado con éter polvoriento. Mareas de costuras rotas que impulsan al navío a su deriva sin henchir sus velas, ante un viento que no insufla. Mirar al horizonte desdibujado sin atisbar el perfil humano que lo une, y desear…, desear haber muerto en la costa, de los arrebatos sufridos por aquellos que no se detienen…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *